Guitarrero: Juan Álvarez (España)

Guitarrero: Juan Álvarez (España)

Estoy encantado de presentar a Juan Álvarez de Madrid, España.

 

Q1. Cuéntenos sobre su luthier (y la historia).

Mi padre, Juan Álvarez I, se inició en la construcción de la guitarra en 1945, junto con su hermano Lorenzo y asesorados ambos por Marcelo Barbero.

Yo empecé a aprender con mi padre en 1977, y mi hermano, Antonio Álvarez, de quien mi padre siempre dijo que era el mejor de los tres, dos años más tarde, aunque tres años después lo dejo por otros trabajos.

Mis inicios fueron complicados, compartía mis estudios en la universidad con el trabajo en el taller y mi padre era un hombre de su tiempo en los que la enseñanza se acompañaba de una rigidez muy fuerte.

Juan Álvarez I se jubiló en 1977 y murió en 2001, manteniendo yo el taller de la marca en el taller de la calle San Pedro, fundado a principios de los años sesenta.

 

Q2. ¿Cuál es la idea de una guitarra que suene bien para usted? Y ¿qué hace para lograrlo?

Hoy en día las preferencias por el sonido están cambiando. Se busca una guitarra de sonido más explosivo y agresivo que las que yo aprendí a fabricar con mi padre.
Yo, por supuesto me he adaptado en cierta manera a la tendencia imperante, pero sigo intentando que a pesar de los cambios que he descrito anteriormente mis guitarras sigan disfrutando de la dulzura y sabor característicos que la escuela de Madrid siempre ha gozado.

Ahora, para conseguir el sonido que intentado definir, han entrado en juego todas y cada una de las piezas de la guitarra, concepto muy diferente al que existía hace unos años en los que la única pieza realmente importante era la tapa.

 

Q3. ¿Cuál es la idea de una guitarra que sea fácil de tocar? Y ¿qué hace para lograrlo?

Por supuesto el concepto principal es que el guitarrista se encuentre a gusto tocando la guitarra desde el primer momento y pueda tocar durante muchas horas sin cansarse, y para eso son las formas, medidas y ángulos del mango los que tienen que ser cuidadosamente formados.

 

Q4. ¿Qué opina sobre los métodos de acabado tradicional como barnizado a muñequilla y los métodos nuevos como algunas lacas, barnices sintéticos)?

Ahora estoy tendiendo a barnizar la mayoría de mis guitarras con goma laca porque forma parte del sonido nuevo del que hemos hablado con anterioridad.  El barniz sintético no solo es más resistente, además proporciona a la guitarra un timbre más dulce, lo que era la sonoridad característica de la escuela madrileña de mediados de 1960 hasta 1990, pero como he dicho, ahora la tendencia es diferente.

 

Q5. ¿Qué opina de las guitarras de tiro corto como las que están a 640, 628 y 615mm, en cuanto la facilidad de tocar, la calidad sonora, el volumen, y el diseño? ¿Hay alguna demanda para la gente de las manos pequeñas (quizás para exportar) o para las guitarristas femeninas que están aumentando? 

Sí, por supuesto. En ocasiones me lo solicita, principalmente para exportación y mujeres como dices, pero esos repartos sufren algunas carencias en cuanto a sonido, y a no ser que sea completamente necesario nadie pide una guitarra de esas escalas. Actualmente no creo que lleguen al dos por ciento las ocasiones en que me lo piden.

 

Q6. Muchos lectores dicen que, suelen terminar muy confusos después de probar muchas guitarras en una tienda o luthier. ¿Podría darnos algunos consejos, desde el punto de vista de los guitarreros, cómo se averigua la calidad de la guitarra (construcción, sonido y la facilidad)? 

Aquí no puedo ser de gran ayuda.  
Lo único que indicaría es que prueben la guitarra sin más. Que toquen durante todo el tiempo que sean necesario ( a mí no me importa en absoluto cuanto tiempo estén probando una guitarra), pero que no la sometan a pruebas descarnadas. 

En ocasiones he visto a guitarristas atacando la cuerda de una manera brutal a las cuerdas hasta que la consiguen hacer "cercear". Pero la guitarra nunca va a ser tocada de esa manera...

Otro de los errores es valorar una guitarra ejerciendo acciones "mágicas", teorías como que tal nota tocada en un traste determinado si suena de determinada manera es indicativa de una guitarra buena, olvidándose de el resto del diapasón.  Sinceramente creo que estas teorías no pasan de ser "superstición" y deseos de liberarse del trabajo de probar a fondo una guitarra.

Repito, creo que lo mejor es probar a fondo la guitarra durante el tiempo que sea preciso, y dejarse llevar por las sensaciones que nuestro cuerpo y nuestra mente nos envíen.  No existen signos ni notas mágicas que nos descubran en diez segundos las posibilidades de la guitarra, ni llevarlas más allá de los límites en los que va a ser tocada nos va a descubrir nada.

 

Q7. ¿Ofrece algún servicio 'posventa' a los clientes, sobre todo a los que están nerviosos para hacer una considerable inversión?

Por supuesto mi garantía es total, y algo indicativo y de lo que siempre presumo es de que existen muy pocas guitarras mías que se encuentren en el mercado de segunda mano.  Me gusta pensar que todo aquel que compra una guitarra mía no quiere nunca deshacerse de ella.

 

Q8. ¿Cómo afecta la carencia de algunas maderas, como por ejemplo jacarandá, a su métodos, y la calidad del producto final?

De ninguna manera. Todavía me queda madera y los efectos producidos por la madera de diferente clase puedo suplirlos con técnica.

 

Q9. ¿Cómo ve el futuro de esta bella tradición en el siglo XXI?

Deseo y creo que será muy bueno. Por supuesto seguirá dando bandazos producidos por las modas, pero no creo que pierda ni un poco del atractivo que siempre ha tenido para mí, y estoy seguro que para el resto de mis colegas.